Libros de mi niñez y un poquito más

Queridos lectores disculpen la ausencia pero estaba en la Luna de Paita buscando unicornios. No hay. Todos partieron. Por eso heme aquí escribiendo sobre los libros de mi niñez. De que pasaron muchos por mis manitas no cabe duda pero, sólo unos pocos se fundieron en mi mollerita.

Me preguntan que ¿cómo, cuándo y dónde se me dio esto de ser compradora compulsiva de libros? Perdón, lectora voraz. Aunque ya no sé si voraz porque la Therese Raquin me quitó toda voluntad. Cualquier libro pierde para mí su esplendor después de veinte páginas, en ocasiones llegó obstinadamente a la mitad pero perdida y sólo logró terminar relatos, minúsculos, de treinta o cincuenta páginas. Me siento incapaz de seguir. Y voy abriendo libros para dejarlos a medias. Aunque la maldita Therese no ha conseguido romper el hábito de seguir comprando libros. Sigue jalando la cuerda. Ya de ella escribiré otro día, se la tengo jurada.

He crecido rodeada de libros así como de instrumentos musicales. Mi padre estaba orgulloso de su librero y su colección. Y gustoso se la pasaba leyendo en el rincón de la sala mientras mis hermanos y yo escalabamos los estantes para lanzarnos al piso y determinar quién llegó más lejos o quién se golpeó más. Desde pequeña me gustaba acercarme a su sagrado librero; a ojearlos, olerlos. Entre nos, mis intenciones eran otras. Mi padre se ausentaba y yo cogía cualquier libro al azar, cualquiera al alcance de mis manitas. Si estaba de buen humor le hacía lindos garabatos y dibujitos. A veces a lápiz otras a color. Si andaba caprichosa les hacía orejitas, las doblaba o las hacía llorar, las rompía. Después la que lloraba era yo. Y así, así.

A temprana edad creí firmemente en El Secreto de los Gnomos. Ya si hasta los veía en el jardín; reparando cosas, construyendo, inventando tecnología de punta gnomistica, tejiendo, leyendo, recorriendo el mundo, cuidando a los animales y las plantas,…

Imagen de Internet

No sé qué será de ellos. Hace tiempo que no veo sus pequeñas sombras juguetear en mi ventana.

También recuerdo al pequeño Zezé que me enseñó que en la pobreza se comparte. Viví mucho sus traviesos juegos, sus conversaciones con la planta de Naranja Lima y recorrí un pueblo no tan diferente al mío. Junto a él conocí la injusticia, el trabajoduro y que sobre todo uno debe seguir pujando. El capitulo en que Zezé se entera del accidente de Portugal y va corriendo para auxiliarlo. Es de los pasajes más duros que recuerdo. Tan chiquita y llorando una pérdida y sintiendo dolor por un personaje de ficción. Sólo era un ensayo.

Tengo vagos recuerdos de un par de cuentos clásicos que todo niñ@ debe leer. De dibujos curiosos y acogedores pero ninguno me moldeo y me enseñó lo que estos dos sí.

Agradezco a Cori por taggearme y darme la tarea de revivir recuerdos. No guardo ningún ejemplar del Secreto de los Gnomos y ni de Mi planta de naranja Lima. Se perdieron uno a uno en cada mudanza. O yo que sé.

De paso, aprovecho para agradecerle de corazón el maravilloso libro que me envió. Me gusta recibir libros que han sido leidos. Especialmente si tienen párrafos o frases subrayadas. Te da la oportunidad de conocer lo que sintió aquella persona que lo leyó. Gracias Cori por el detalle y tus palabras. Pronto serás correspondida. Comparto una foto con cariño.

Abrazos

Instagram @beat.books
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4 respuestas a “Libros de mi niñez y un poquito más

  1. Susy, muchas gracias por participar en el TAG 🙂 me hace tan feliz. Mi planta de naranja lima también me emocionó hasta las lágrimas cuando lo leí…somos unas sentimentales XDD.
    Therese Raquin es lo peor que nos pasó este año, ya te dije Zolá debe estar riendo con malicia en su tumba.
    Me alegro tanto que Tenar haya llegado a tus manos, yo no subrayo los libros. Si alguna frase me gustó la copio en mi libreta. Sin embargo te diré que ese libro es para subrayarlo completo. Para mi es especial y mágico, me transportó a Terramar. De la saga es mi favorito. Espero que cuando el bloqueo lector se esfume, puedas disfrutarlo saboreando cada palabra. Feliz de que ahora esté en tu biblioteca.
    Pd: No compres tanto, llena tu heladera XDD que a menos que te conviertas en una rata de libros no puedes comer papel jaja.
    Un fuerte abrazo 🙂

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    1. Rodri, tienes que leerlo. Creo que tiene todos los elementos para que te pueda gustar. Bueno, también lo leí cuando estaba con unos ánimos. Así que todo influyó. Es un librazo. 😘😘😘😘😘

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