Zorba el Griego

“Sentí de nuevo cuan justa es aquella antigua leyenda que dice que el corazón del hombre es una fosa llena de sangre en la que caen boca abajo los muertos que amamos y se beben nuestra sangre para volver a la vida. Y cuánto más los quisimos, más sangre beben.”

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Muy pocas veces me tomo con calma un libro, pero con Zorba el Griego (y con mis últimas lecturas) el tiempo se detenía.

¡No podría existir dos personajes más opuestos en un libro! Cada uno bebía la sangre del otro para poder vivir. Uno, apasionado de la vida; cruel, servicial, duro, indulgente, testarudo, amante y todo lo “vivido” que pueda ser un ser humano. Toda presencia, persona o naturaleza adopta un aura “virginal” ante sus ojos. Y por otro lado tenemos a alguien intelectual, de saco y corbata, apasionado de la lectura, idealista, altruista  y buscador de la verdad y la razón. Su vida parece estar regida por deseos reprimidos. Cada  pensamiento, o sentimiento lo vuelca en su libro.  Muchos prefieren a Zorba, por lo que representa, y no voy a negar que le agarré cariño (a ese viejo verde) pero yo prefiero al narrador, porque siento que ha habido una evolución en él; este replantea y cuestiona su vida y sus desiciones. Sin dudar, gracias al espíritu de Zorba…estoy segura, que él tomo lo bueno.

“Somos gusanitos pequeñitos, Zorba-respondí-, encima de una hojita de un árbol gigantesco. Esta hojita es nuestra Tierra; las otras hojas son las estrellas que ves moverse durante la noche. Nos arrastramos por nuestra hojita, y la palpamos anhelantes; la husmeamos, unas veces huele bien, otras apesta; la probamos, es comestible; la golpeamos, resuena y grita como algo vivo. Algunos seres humanos, los más intrépidos, llegamos hasta el borde de la hoja; y desde el borde nos asomamos, con los ojos muy abiertos, los oídos muy abiertos, abajo, al caos. Nos estremecemos. Intuimos debajo de nosotros el terrorífico precipicio, de cuando en cuando oímos el rumor de las hojas del gigantesco árbol, percibimos la savia subir desde las raíces del  árbol y henchir nuestro corazón. Y así, asomados al abismo, sentimos con todo el cuerpo, con toda el alma, cómo nos domina el miedo. A partir de ese momento comienza…”

Sí, este libro está lleno de metáforas, prosa poética, simbolismo. Cada personaje con su visión del mundo. La bella isla de Creta, como escenario, está bien detallada, cada página era como respirar brisa fresca del mar. Los personajes principales son dos hombres (el narrador y Zorba) pero, la presencia femenina es constante…los envuelve y embrutece.

“yo creo que un ser humano es aquel que quiere ser libre; la mujer no quiere ser libre; ¿es, pues, la mujer un ser humano?”

¡Nikos! for yisus crais¡ ¿qué estás tratando de querer insinuar?…  Ya sé, previo a esta frase de Zorba;  hay ciertos detalles en la narración que indica que una mujer al casarse se convierte en “sirvienta”, que a pesar de los maltratos del marido, ella estará a su lado fiel sin chistar o si la mujer es objeto de deseo es porque (valga la redundancia) lo desea y una infinidad de etcéteras y palabras machistas que Zorba te lanza. Nikos ¿crees que no somos libres, o humanos y que casarse y ser “deseada” es lo único a lo que una mujer aspira en la vida?  Ya sé, me dirás que tu tiempo era otro, y que intentaste retratarlo lo más intenso posible, que tus costumbres eran otras, y a pesar de eso, todavía esa frase sigue rondando en mi cabeza. Toda mujer, desea ser “libre” pero al serlo ¿estará expuesta a que la degollen o tiren piedras? gracias a la Viuda, tu ejemplo, me quedó clarísimo.

Quiero este libro pero ciertos pasajes me hacian sentir incomoda. ¿deberían dejar de leerlo por machista? Claro que no, es un libro lleno de vida y que sobre todo, me ayudó a visibilizar y a entender cuan enraizado está el patriarcado.

Para terminar, cada personaje  exprime gota a gota sus energías; y se emprenden en una misión apasionadamente, pero la vida, siempre cruel e inesperada, les puede cachetear y mientras menos lo esperan, se derrumba (como el teleférico jajaja) pero ¿Qué es lo que haría Zorba?, mandaría todo a la mierda y se pondría a bailar y a reír de su desgracia, porque así es la vida y así es Zorba.  Les dejo una de mis frases favoritas:

“Me vino a la cabeza un día en que hallé en un pino la oruga de una mariposa, justo en el momento en que la carcasa se rompía y el alma que estaba dentro se preparaba para salir. Esperé y esperé, tardaba, y yo tenía prisa; me incliné entonces sobre ella y comencé a calentarla con mi aliento. La calentaba impaciente, y el milagro comenzó a ocurrir frente a mí, a un ritmo más acelerado que el de la naturaleza; el capullo se abrió completamente, la mariposa salió. Pero jamás olvidaré mi horror: sus alas no se desdoblaron, permanecieron plegadas, todo su cuerpecito temblaba y luchaba por extenderlas, pero no lo conseguía; también yo luchaba con mi aliento para ayudarla. En vano; le había hecho falta madurar pacientemente y desplegarlas al sol, pero ahora ya era tarde; mi aliento había forzado a la mariposa a salir antes de tiempo, arrugada y sietemesina. Nació prematura, se agitó desesperada y al poco murió sobre la palma de mi mano.”

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